Por Juan Salinas / Pájaro Rojo
El mayor problema de Lanata es que se quedó sin dinero y malgastó de manera grosera su salud. Ya no se le ocurren las cosas que se le ocurrían antes y se acostumbró a consumir de manera pantagruélica diversas mercaderías, incluyendo medicamentos y adelgazantes. Y no tiene más ganas de trabajar. Por eso, al igual que Chiche Gelblung, ha resignado independencia y buscado el calor de Clarín precisamente porque Clarín huele a debacle, y en la desesperación por evitar o al menos retrasar la caída libre, Magnetto puede asignar sustanciosas partidas de dinero. Basta ver cuánto ganaban los miembros del directorio de Papel Prensa: todos más de cien mil (100.000) pesos gracias a su generosidad y la de su vasallo Mitre.
A fuer de ser justos es bueno puntualizar que posiblemente no haya sido Lanata el que hiciera el primer movimiento, sino Clarín a través del ex juez Gabriel Cavallo, su socio en la insensata aventura de Crítica, quien pasó de supuesto prócer de los Derechos Humanos (un invento de Horacio Verbitsky que a Cavallo le permitió zafar del juicio político por su pésimo desempeño en la causa de los sobornos del Senado) a defensor de La Apropiadora, decidido a todo con tal de que no se pueda establecer la auténtica filiación de los muchachos por ella apoderados, en cualquier caso, sus herederos.
Conocí a Lanata en el consejo de redacción de El Porteño cuando este mensuario empezó a ser editado por una cooperativa de treinta miembros, entre los que estamos él y yo, además de periodistas tan consagrados como Osvaldo Soriano, Tomás Eloy Martínez y el gran Homero Alsina Thevenet, quien conseguía sacarlo de las casillas con mucho menor dispendio de palabras que un servidor. Ahí también conocí a Zloto, que es otra cosa. Junto al contador Luis Balaguer, Zloto, para dar un ejemplo, escribió un libro contra el Citibank, un enemigo de una envergadura tal… que no se lo banca cualquiera.
Zloto remite a su cuate Tenembaum, menos canchero para escurrirle el bulto a la defensa del oligopolio. Tenembaum no está dispuesto, como lo está Lanata, a incorporar la norma cínica de que no hay que dejar que la realidad arruine una buena nota. Lo conocí en el juicio por el asalto al cuartel de La Tablada. Era muy joven y Página/12 lo había mandado al muere con la consigna de despegar al diario de Gorriarán y el MTP a fuerza de chuparle las medias a los fiscales, por derechistas que fueran. José Luis Rodríguez Pagano, hoy y desde hace mucho lugarteniente de Daniel Hadad, entonces movilero de Radio del Plata, era dueño de tal gracejo y sentido del humor (que ha de haber perdido a medida que le sostuvo los trapos a personalidades tan aviesas como las del Negro González Oro, Feinmann El Malo y Baby Etchecolatz, perdón, Echecopar). El Gallego Rodríguez Pagano escribía en el pizarrón verde de la sala de prensa humoradas como "Mensaje de la redacción de Página/12 a Tenembaum: 1) Sonreírle al fiscal Pleé; 2) Pedirle una entrevista al fiscal Pleé; Preguntarle por su mujer, sus hijos, sus deseos, esperanzas y sueños, 4) Decir que no a cualquier pregunta acerca de si conocemos a alguien del MTP".
Tenembaum necesitaba consolidarse adentro del diario e hizo bien los deberes. Cultivaba por entonces un discurso tal que… parecía un periodista suizo, algo molesto porque la realidad argentina resultaba muy poco helvética.
A Tenembaum no parecen gustarle las canalladas. Parece tener límites. Ha de ser uno de esos agnósticos que necesitan salvar el alma. Parece decirse y repetirse todo el tiempo: "No pude elegir, la guerra me encontró de este lado". Pero se la pasa tratando de tranquilizar y tranquilizarse, de ahogar tantas contradicciones. Y lo hace coleccionando datos que le permitan montar un tinglado de modo de autoconvencerse de que "todo es igual, nada es mejor, en el mismo lodo todos manoseaos".
No es peor, desde ya, que algunos locutores y presentadores que hasta ayer nomás estaban allá, y ahora están acá, contratados por la tevé oficial y Fútbol para todos. Sin ir más lejos Araujo, que como el Quique que me secuestró en plena calle en febrero de 1975, era de la "Jotaperra" lopezrreguista. Ambos probablemente fueron los dos únicos judíos de la organización que comandó el panadero Julio Yessi, acusado de ser uno de los jefes de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) o Triple A, a pesar de lo cual el ubicuo juez Norberto Oyarbide nunca lo ha molestado.
Ernesto no es peor que ellos, pero no se esmera, es displicente y perezoso a la hora de demostrar que es mejor. Está en deuda en eso como lo está con sus padres, que le pusieron Ernesto por el Che. Ojalá tuviera con esa filiación la fidelidad que tiene con Estudiantes de La Plata. En cambio no debería sentirse en deuda con Wenceslao Bunge, "Vences", antiguo socio de Suárez Mason y apoderado de Alfredo Yabrán, quien se jacta públicamente de haberlo becado, de haberlo ayudado en su carrera.
A Ernesto la guerra lo sorprendió del otro lado, como a Santo, que como está en el grupo desde hace muchísimos año y no se atreve a dejarlo, comenzó tragando sapos y se ha convertido en catador de escuerzos y demás batracios gigantes. Santo procura salvar su alma estableciendo qué pasó con su amigo Enrique "Jarito" Walker (que había sido periodista-estrella de la revista Gente, era montonero y en 1976 fue secuestrado en un cine por una patota policial), quien todo indica es una de las vìctimas todavía sin identificar de la "Masacre de Fátima".
Ernesto se me presentó con toda formalidad en un alto del juicio que se realizaba en una fábrica abandonada de San Martín reciclada como tribunal, cerca del sólido hospital Castex, en su origen Eva Perón. Me dijo: "Estaba esperando el momento de medirme con vos". Le faltó decir "usted" y cuadrarse haciendo chocar los talones como me veía obligado a hacer yo cuando hice la colimba como infante en La Tablada.
Estupefacto, quiero pensar que no atiné más que a musitar algún monosílabo. Y es que hablara de medirnos me sorprendió e incomodó. La mía en el diario Sur era, por lejos, la mejor cobertura del juicio... porque era la única. A Clarín y La Nación el juicio no le importaba, y a Ernesto no le habían ordenado cubrir el juicio sino cubrir el diario, despegándolo del MTP. Fue gracias a equella cobertura, reflejada más tarde en el Gorriarán.. que escribí con Julio Villalonga, que la CIDH pudo condenar al Estado argentino por haber vulnerado grave e irreparablemente los derechos de los juzgados: muchachos que habían ingresado al cuartel junto a otros que habían hecho el aguante (sin armas) desde afuera, e incluso el fraile Antonio Puigjané.
Encorsetado por aquellas instrucciones, Ernesto no pudo hacer verdadero periodismo. Como reveló Lanata muchos años después, quien había aportado el grueso del capital que le permitió al diario salir a la calle había sido Gorriarán. Para evitar preguntas incómodas, Lanata, por entonces director de Página/12, eludió declarar en el juicio recluyéndose unos meses en los Estados Unidos.
Y ya que hablamos de guerrilleros. Uno de los motivos por el cual los incontinentes tituleros de Clarín no acusan a los Kirchner de montoneros, como hacen otros medios de la derecha (de los que Peter Capusotto y Arnaldo Pérez Manija se burlan) es que los Kirchner nunca lo fueron (aunque no hayan estado lejos) y algún capitoste de Clarín sí.
Por ejemplo, Ricardo Roa, que en 1972 fue por breve tiempo mi responsable en Descamisados, organización en la cual estuvo el ex canciller Jorge Taiana y otra gente muy maja. Fue a finales de 1972, en la época en que Montoneros absorbió a Descamisados, catapultando al Lauchón Mendizabal a la conducción nacional y permitiendo que arrimaran el bochín gente como el Cabezón Habbeger y al Sordo De Gregorio. Recuerdo como en una foto a Roa con camisa celeste de tela de vaquero, blue jean y zapatillas pampero blancas (por entonces, usar zapatillas era una rareza) en el hall del ascensor del edificio de la avenida Belgrano casi Entre Ríos donde vivían los Stockdale, Cao y Mamut, y su madre cuasigitana, Rosa Cardillo. Depto de la planta baja que en los hechos funcionaba como base de la primera UBR (Unidad Básica Revolucionaria) de la Circunscripción 13, barrio de Montserrat.
Recuerdo que tenía la nariz muy torcida y que por eso le decíamos "Moco". Supe muchos años después que escribía notas gremiales en Clarín, dónde también trabajaba Horacio Verbistky.
Ayer a la mañana al desayunar puse la tele y apareció Roa. Al farfullar acusaciones contra los Graiver por su asociación económica con los Montoneros no lucía precisamente como un ganador. Verlo a él, montonero de las buenas épocas con el tabique enderezado y la mirada extraviada verbalizando dichas acusaciones, ganándose a pulso la cucarda (no "Cocarda", Cris, pero igual estuviste divina) de botón, me dio vergüenza ajena. Roa ascendió gracias a su facilidad para el besamanos y su decisión de extraerle el jugo a sus subordinados, hasta anotarse el gol decisivo de Olé! Cualidades gracias a las cuales Magnetto habría de confiarle el meollo de las "operaciones especiales" del grupo.
Como jefe de la principal fuerza de operaciones de Clarín, Roa parecía ayer la misma imagen de la derrota. Detrás, evidentemente grabados antes de que Cristina anunciara muy otra cosa, Lanata y Fontevecchia criticaban ácidamente la intervención de Papel Prensa por el Estado, algo que por lo visto, tanto ellos como Magnetto consideraban ineluctable y daban por descontado. Desconcertados Roa, Kirschbaum, Julio Blanck y demás, TN no les ahorró el ridículo. Orlando Barone dijo en 6-7-8 que no hay peor papelón para un periodista que escribir una crónica sobre hechos que aún no sucedieron. Acuerdo y recuerdo el papelón de un colega que firmó una crítica a un recital de Los Redonditos de Ricota en Huracán que se publicó... luego de que el concierto se suspendiera.
Hacer algo así era por entonces motivo de descrédito eterno y, desde ya, causal de despido. Hoy los arruinadores del oficio de informar apenas lo consideran una picardía. Del mismo modo, plagiar era antes una mancha infamante, y hoy cualquier pelafustán copia y pega hasta los errores de otro sin sonrojarse, confiando en el manto de impunidad que la generalización de este fraude ofrece.
Y si no, que lo diga Cris Chan Tan, el rey del Copy & Paste .
Los monopoliostambién necesitan sus caras "progres", entonces las contartan y listo...
ResponderSuprimirEl slogan de estos muchachos es: "somos independientes,a ceptamos dinero de todos los sectores"
Te robo una parte con la mención se puede?
ResponderSuprimirSobre el homónimo del Che, te dejo esta anecdotilla(1)
ResponderSuprimir(1) http://centroizquierda.blogspot.com/2009/10/che-no-estaran-hablando-de-este-ernesto.html
Impresionante¡¡¡¡¡¡¡¡¡
ResponderSuprimirEs una satisfacción leerte.
un abrazo
GRACIAS!!!! impresionante.
ResponderSuprimirInteresante nota. Un poco amarilla (sobre todo la alusión a la salud de Lanata) y algo aburrida cuando entra a contar chusmeríos de redacción y militancia que tienen mas nostalgia que mala leche (por eso aburren).
ResponderSuprimirBarone trabajó durante la dictadura en Clarín. Que ahora sea un esforzado oficialista ¿lo exime de semejante complicidad con la apropiadora Ernestina?
Me pregunto.
Saludos
Mariana
Ernestito dijo una vez en la radio, cuando estaba con Gillespi que cualquiera que fuera hincha de Gimnasia era mala persona. Eso me habilita a darle unos cuantos golpes en la cara cuando me lo cruce.
ResponderSuprimirUn gran post.
ResponderSuprimirGracias.
A Eduardo: Conozco a Fonrouge, hoy editor de la revista 2010 y me parece una fuente muy buena. Y sin embargo me cuesta creerle... ¿Todo es tan sencillo, entonces? ¿Tan corto me quedè al caracterizar a Tenembaum? Qué mierda.
ResponderSuprimirSin dioses: haz lo que te plazca.
Mariana: Que vachaché. Así somos los jovatos, siempre algo melancólicos. Tengo bastante más mala noche de lo que demuestro, pero hace rato me propuse no incurrir en la maldad inútil: me hubiera gustado que Ernesto estuviera en este bando y no haber leìdo nunca a Fonrouge, por ejemplo. Y no me molestarìa que Lanata tuviera buena plata guardada si no se cagara en si mismo al chuparle las medias a Magnetto. Porque a Lanata siempre habré de reconocerle que (junto a otros, claro, como Ernesto Tiffemberg, Osvaldo Soriano, Horacio Verbitsky y Daniel "El Sordo" Iglesias) parieron Página/12... el diario que leo desde su primer número y en el que he estado siempre proscripto. Haber hecho Páginan/12 y terminar de adláter (¿columnista?) de éste Clarín desorbitado... es patético.
En cuanto a Barone, quienes fuimos criados en familias católicas solemos creer en la redención, y me parece claro que Barone se ha redimido sobradamente de sus antiguos pecados los que, por otra parte, descobozco sin dudar de que su existencia, ya que el mismo Barone los menta. Me parece que en este caso es válido aquello de "Aquél que esté libre de pecado que arroje la primera piedra". Porque hay que ser sincero: Yo nunca trabajé en Clarín por que no me contrataron. Al menos hasta que la patronal echó a todo el cuerpo de delegados recién elegido. Y es que volver al trabajo después de eso... era pasar por las horcas caudinas.
Ojala que todo esto termine bien.
ResponderSuprimirSaludos
Mariana
Yo no puedo creer lo que leo aqui, es de un nivel de mediocridad importante...que es este post?
ResponderSuprimirrealmente me gusto mucho lo que publicaste
ResponderSuprimirlo que mas me gusto es lo relacionado al "detras del escenario" de los diarios
hay algo que me ceusta creer, no sé bien si es un buen dato
es cierto lo de intencionalidad oculta en aquella tapa de P12 "Mejor es prevenir que curar" antes de la Tablada
saludos
Daniel
Lanata en 2008 sobre clarin y papel prensa
ResponderSuprimirCIUDAD DE BUENOS AIRES (Crítica de la Argentina). Clarín, finalmente, reaccionó a la tapa del domingo de Crítica de la Argentina. Lo hizo con su estilo: nunca de frente, sin dar nombres, usando eufemismos. Es un diario donde se vive en el pasillo, y se susurra miedo burocrático al poder, propio y ajeno. El trabajo sucio le tocó a Ricardo Kirschbaum, editor general. La nota se titula “De antinomias y oportunistas”. Allí, Kirschbaum se refiere a la “feroz campaña” contra el diario, una oficial y “otra paraoficial, aunque se presente como independiente”.
Kirschbaum pisa huevos –como siempre– mientras habla del Gobierno, y dedica el final de su artículo a hablar de “actores menores, si se quiere miserables; una jauría que se ha lanzado a morder algo del mercado que tiene Clarín. Son plagiarios de otros que, al menos, demostraron alguna originalidad y que (...) sólo reproducen argumentos oficiales. Mendigan un poco de difusión y venta porque los lectores no los eligen. Y se proclaman opositores, originales, cuando son apenas trasvestidos”. Kirschbaum cometió, entre otros errores, el de pensar que, al no mencionar a Crítica de la Argentina, evitaríamos cualquier contestación, por aquello de que “al que le quepa el sayo, que se lo ponga”. Que Clarín acuse a este diario de oficialista es realmente gracioso. Que no advierta que ellos mismos cobijan al verdadero Boletín Oficial, también.
Y Kirschbaum no lo desconoce, desde que Clarín –o Héctor Magnetto, da igual– decidió comprar la totalidad de Página/12. Él –en aquel momento, número tres del diario– fue una de las seis o siete personas que estuvieron al tanto de toda la operación, hecho que me consta. Lo gracioso, también, es que Kirschbaum hable de periodismo independiente: según su currículum, publicado por la Fundación Konex, entró a Clarín en 1976 y hasta los ochenta fue redactor, jefe y secretario de la sección Política, además de columnista del área. Una lástima, ¿no? Los mejores años de su carrera avalando los negocios y los asesinatos de la dictadura. En la sección Política, para colmo. ¿Cuántos supuestos “enfrentamientos” habrá publicado Kirschbaum? ¿Cuántos nombres habrá silenciado? Kirschbaum presenció el montaje de Papel Prensa, la acumulación de la deuda externa, la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para hablar sólo de hechos públicos y publicados. Todo ese tiempo diciendo solamente que sí. Da un poco de lástima, Kirschbaum. Kirschbaum sostiene que “hay una jauría que quiere morderle un poco de mercado a Clarín”. Ésa parece su definición del hecho de sacar a la calle un nuevo diario: un producto hecho por perros para morder a otros. Nunca había leído esta visión canina de la profesión. Sobre el hecho de ser “plagiarios” de algo que nosotros mismos hicimos, me parece que el perro también mea fuera del tarro. Fue precisamente la decisión de comprar Página/12 la que terminó de destruir al producto. Y se entiende, en esa lógica, que después de comprarlo, Clarín haya decidido alquilárselo al gobierno. Pero Kirschbaum ha vivido tantos años agachado, diciendo que sí, que debe tener a esta altura una visión distorsionada de casi todo. Ahora, leyendo esto, debe estar preguntándose: ¿me defenderá Clarín? Y lo peor es que no puede estar seguro: hace pocos días, cuando el Gobierno atacó a uno de sus íconos, Hermenegildo Sábat, Clarín no salió a defenderlo.
¿Pensará Clarín que el hombrecito colorado que siempre dice que sí vale realmente la pena? Después de todo, esto ha sido escrito por un plagiario de sí mismo, travesti que tiene, con Kirschbaum, una sola diferencia: puede mirar de frente a los ojos.
Muy buena información....me gustaría confirmar si entre los Montoneros de esa época de Descamisados no estaba Pepe Eliaschev, como leí en otra página...algo más sobre Lanata: en su libro "Argentinos, Tomo II" (2003)en el capítulo "Tigres de Papel" habla de Papel Prensa como "el sueño de todo dictador", la venta obligada a precio vil, sin juicio sucesorio, la no utilización de la capacidad productiva a pleno, la negativa a vender el 49% de acciones a otros medios...El deterioro de salud del que hablas..¿le habrá causado amnesia...??
ResponderSuprimirCuando lanata en 2008 hablaba del “montaje” de papel prensa:
ResponderSuprimirhttp://www.bolsonweb.com.ar/diariobolson/detalle.php?id_noticia=14218
Excelente post che! Muy instructivo sobre el pasado y presente de algunos.
ResponderSuprimirSaludos.
el que esté libre de pecados que tire la primera piedra. parece que nadie está libre de pecados y que nadie tira la primera piedra (me incluyo), pero pasarse facturas todo el tiempo -digo: las que no son tan abominables como algunas detalladas acá- creo que es un ejercicio inconducente, si se piensa que algunos seguiremos viéndonos aunque no querramos. y creo también que es inconducente porque sospecho que todos o casi todos los que comentaron en este post, sabían todo o casi todo lo que juan escribió. el ejemplo más notorio es el del idiota que habló de la mediocridad de lo escrito.
ResponderSuprimirBueno, hoy pusieron un articulo firmado por Zloto de hace 20 años atras en que cuestionaba el accionar y el origen de papel prensa, y ahora, si bien no dice lo contrario, no hacen nunca eje en el tema central, y junto con ET se la pasan hablando de la perisferia, moreno, papaleo, etc. En "Palabras mas" de hoy, senti verguneza ajena de Tenembaum defendiendo la posicion de Clarin, cada vez que lo veo, tengo algo de esperanza que se redima un poco, pero la manda mas hasta el fondo cada dia...
ResponderSuprimirMuy interesante este articulo!, saludos
Creo que están todos desubicados.
ResponderSuprimirConsecuencias de ser la generación "desaparecidos"?
Como ubicarse cuando nunca supe cuál es mi lugar? Como ubicarse cuando siempre hablo de "nosotros"?
Desubicado.
Ubicarme en el mundo, y siempre no encontrar mi lugar.
No quiero entrar en detalles. Lo personal de cada uno en juego , en la historia de la Historia.
A qué precio sostengo transcurrir las horas?
Francis
Maestro!!! esto es más de lo que puedo soportar, brillante!!
ResponderSuprimir