viernes, 18 de febrero de 2011

Caparrós señala la luna pero se mira el dedo

Por Teodoro Boot

En esa nota (se refiera a "Muertos de hambre", publicada aqui ayer) Caparrós no habla de los chicos famélicos sino de la prensa oficialista personificada en 678 y del ministro  Manzur.

En principio, no entiendo muy bien qué tienen él y otros con 678 para obsesionarse tanto: programas malos es lo que sobra en TV, y de compararlo con otros programas políticos malos como el de Longobardi, el de Blanck, el de Morales, etc., 678 sale muy airoso. Y así como los chamuyantes de 678 tienen derecho a criticar los macanazos y las pavadas en las que acostumbran a incurrir los Lanatas y Tenembauns, no hay razón alguna por la que sea razonable que se metan con los que no piensan como ellos, excepto para debatir y polemizar y de ninguna manera para escarcharlos. De igual manera, Caparrós no tiene por qué pretender que la prensa oficialista critique al oficialismo, porque justamente para eso es prensa oficialista y no prensa a secas. La prensa oficialista no es ni siquiera prensa partidaria: en la prensa partidaria hay posiciones y argumentos de polémica, tanto interna como externa. La prensa oficialista, en cambio, es eso: oficialista, lo que equivale a decir que es acrítica y seguidista. Esto no es ni bueno ni malo, a condición de que no se la confunda ni con la "verdad" ni con una posición partidaria, porque en la prensa de partido (aun o especialmente en la del partido que gobierna) siempre van a existir posiciones críticas respecto al oficialismo, porque de eso se trata: ningún pensamiento ni ninguna gestión es monolítica y unidimensional y siempre habrá algo que mejorar, que criticar, que destruir o que hacer de modo diferente.
Nada de esto es posible el día de hoy, claro, porque estamos metidos en una auténtica guerra que tiene a la información y a los significados como los principales instrumentos de combate. Y es así que los únicos en condiciones de no dudar y saber siempre en que trinchera estar, son los periodistas y chamuyantes oficialistas y los periodistas y chamuyantes del grupo Clarín. Los demás, van (vamos) a estar siempre en posiciones incómodas, por más que política e ideológicamente estemos claramente alineados. Y estar en una posición incómoda en este escenario es que de golpe a uno lo cascoteen de los dos lados. Esta incomodidad y la creencia de que a veces es necesario optar, hacen que muchos tiendan a meter violín en bolsa y bocinar menos. Es lógico: si criticar es darle pasto al grupo Clarín y a todo lo que viene detrás, más vale callarse o criticar en ámbitos menos resonantes que "la gran prensa" o la tevé.
Los peronistas estamos acostumbrados a todo eso, empezando porque estamos acostumbrados a disentir permanentemente entre nosotros mismos sin que eso suponga sospecha de traición, excepto en un par de momentos muy aciagos de nuestra historia política. De hecho, siempre fue costumbre criticar a Perón, pero sólo entre nosotros. Cuando eso se desmadró por izquierda y por derecha y se acabó dándole pasto a las fieras, vinieron los desastres.
Lo que ocurre actualmente con las colectoras en provincia de Buenos Aires es un ejemplo de lo que pretendo decir, pues acá la prensa oficialista está en un serio problema: ¿de quién tiene que ser oficialista? ¿Del sector del oficialismo que le paga? ¿Y qué pasará después con su relación con los otros sectores? La partidaria, en cambio, estará cómoda y en su salsa: habrá quien esté a favor o en contra de las colectoras dependiendo de dónde esté ubicado y de qué privilegie en su construcción mental y política, sin que eso suponga nada grave ni provoque enemistades permanentes.
Pero bueno, la prensa oficialista es eso, oficialista. Y es tan tonto pedirle que critique al gobierno como pedirle a la prensa opositora que lo elogie. En ese sentido el núcleo de la nota de Caparrós (que la prensa oficialista se hace la boluda) es improcedente. En cuanto a los disparadores, hay dos, en su exposición superpuestos e indiferenciados, siendo que son tan pero tan diferentes. Uno, los "muertos de hambre", de los que en realidad no habla: sólo menciona el destino estadístico de los recién nacidos de peso menor a los 500 gramos, como si el destino estadístico fuera algo que importara cuando un pibe se muere o cuando pesa 500 gramos.
Que se muera un pibito de 500 gramos calculo que debe ser más la norma que la excepción. Y las causas por las que pesan 500 gramos pueden ser variadas: hay prematuros, a la vez por varios motivos posibles, y hay otros aparentemente desnutridos. No soy médico y me voy a meter donde no debo, pero me cuesta creer que la desnutrición pueda llegar hasta ese extremo, en una especie que sobrevivió gracias a su capacidad de soportar largos períodos de carencias, fuera que la desnutrición no es equivalente al hambre. Si hay una cantidad de prematuros y neonatos superior a las medias históricas, sería razonable investigar sobre las verdaderas causas y no largarse  a bartolear y hablar así como así de "desnutrición": por más tirado que esté un tipo, especialmente en zonas semirrurales, no puede llegar nunca al nivel de carencia de un europeo pobre de la posguerra… que sin embargo no estaba desnutrido, al menos hasta el punto de parir niños de medio kilo de peso. Y si hay efectivamente desnutrición, las causas hay que buscarlas más atrás de la distribución del ingreso o el acceso a alimentos baratos y nutritivos. Y no lo digo para restarle importancia al tema. Al contrario: es tan serio que merece un estudio serio y no afirmaciones genéricas y efectistas.
Pero recordemos, Caparrós no habla de los "muertos de hambre" excepto en el genérico y efectista título, porque no hay NADA en su artículo que permita deducir que los prematuros sean prematuros porque estén "muertos de hambre" (tal vez sea así, pero Caparrós, obsesionado con  678,  no lo informa en ningún momento). Habla de la prensa oficialista, a la que le dedica el 80 por ciento de su artículo. Y habla del ministro Manzur, pero encima para criticar a la prensa oficialista y no a Manzur, a quien como mucho acusa de truchar las estadísticas.
Y esto es muy poco serio en una nota de título tan alarmante, más o menos como señalar la luna y quedar mirándose el dedo.

4 comentarios:

  1. HIPOCRITAS , DESPUES DICEN QUE A 6,7,8 NO LO MIRA NADIE, Y NO PARAN DE CRITICARLO ! EL RATING 2 PUNTOS JEJE ! ADONDE ??

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  2. Esto es una nota y mondongo. Un verdadero peronista, con su sabiduría y contradicciones. Un ser humano, bah.
    Una mención especial para el título, brillante.

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  3. Si Anónimo 1 alude al autor de este opúsculo, aclaremos en principio que Pájaro Rojo mete la cresta y que el autor en ningún momento aludió a 678 como un programa malo, sino que lo definió "pedorro".
    En segundo lugar, que el autor del opúsculo suele mirar 678, a veces a falta de algo mejor y la mayoría de las veces en busca de compañía y complicidad.
    Tercero, que preferiría mirar Vision Siete Internacional, pero reconoce que eso es imposible.
    Cuarto, que calificar a alguien de oficialista para el autor del opúsculo no equivale a descalificarlo. La des/calificación vino de Caparrós y la pretensión del autor fue diferenciar la prensa oficialista (o la opositora) de la partidaria, convencido de que no son la misma cosa.
    Quinto, que el tema de los niños nacidos con medio kilo de peso le parece lo bastante serio como para no ser usado en un discusión de tiquismiquis.
    Sexto, que el trucheo de estadísticas es siempre un asunto menor, tanto si se trata de los índices del indec, los porcentajes de mortalidad infantil o el rating de los programas televisivos. Lo que importa es la realidad, y en cuanto a los neonatos y natos de 500 gramos, no calienta si los que mueren salen o entran a la estadística de mortalidad infantil, lo que importa es por qué tienen 500 gramos al nacer, y de eso a Caparrós no se le escapó ni una coma.
    Séptimo, que si un ministro cree o cree que puede hacer creer que hace una buena gestión truchando estadísticas, pues que el autor del opúsculo piensa que ese ministro, además de trucho, es un pelotudo.

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  4. Hola a todos los interesados e interesantes, soy Mariano Varela (BAIVAM@techint.net). ¿Se me permite mediar mínimamente en este asunto? Ya la semana pasada dije que Caparrós era como el Brandoni de "Esperando la carroza": se mete en el auto (no va en bondi ni a pata) morfando una empanada. Y dice, sentencioso y compungido de lo "mal que está todo en este mundo": Sabés cuántas empanadas tenían para comer? Tres. Ha dicho su sentencia, además, en un despliegue escupidor de pedazos de empanada que quedan en sus bigotes nietzcheanos y con un teatral tono y ademanes de Walter Santa Ana. A favor de Don Teodoro Boot, entonces: argumentó mejor que yo y con crítica sustanciosa. Caparrós, es teatro psicobolche pequeñoburgués en estado puro: mas es interesante lo pautado por Anónimo 1, y ese tema de 678 y "oficialismo" como epíteto. Allá en "República de la Soja", Paulella mandó algo sobre el tema y cono tono peyorativo. Recordé, pues, al diario independiente que, a mediados del siglo XIX se publicaba en Copenhague y que hizo famoso -puso en boca de todos a un nivel crítico- a Kierkegaard. "El Corsario", era: el tema es que era una "vergüenza" en cuanto todo el mundo hablaba de él, pero "nadie jamás" lo había leído ni mucho menos escrito. Hipocresía pues: 6-7-8 es el neo-"Corsario" que tanto les molesta a tantos y del que se cuidan, como de pisar mierda descalzos. Obsérvese, si no, esa reversión de tono de la Manducadora diaria al mediodía: corriendo por izquierda a Carrió, a Rodríguez Larreta, al patético Del Sel. Otros son los tonos de Tenembaum, Blanck, y Van der Kooy frente a De Narvaéz y otra vez Larreta, amén de Pino y Carrió. Cómo Clarín (ese tema del avión de los Juliá), dice exactamente lo contrario en su titular, de lo que afirma su cronista Walter Curia. Algo está pasando: y se me hace que todo tono de molestia ante 678, es más positivo para cualquiera de nosotros que la infame concentración tergiversadora de la SIP y ADEBA andando de la mano de La Nación y Clarín y Techint y AEA. Se piensa mejor, o sea

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