miércoles, 18 de mayo de 2011

La masacre de Margarita Belén y el mensaje de Néstor Salas

           Un tiro para el lado de la justicia. Mariana Salas revolea la campera, detrás su
           madre, Mirta Clara. A la derecha, con camisa roja, Juan Salas.

La memoria en Margarita Belén

Por Jorge Giles

La Masacre de Margarita Belén, en el Chaco, ejecutada por la dictadura el 13 de diciembre de 1976, se inició con el arreo de los militantes de la Juventud Peronista, hombres y mujeres que permanecían prisioneros en distintos lugares de detención.

Eran todos jóvenes. Seguirán jóvenes para siempre.

El día anterior a la masacre, domingo 12 de diciembre, en horas de la siesta, los genocidas fueron hasta la cárcel de Resistencia a sacar a muchos de los que serían masacrados.

Uno de ellos fue Néstor Salas. Antes de despedirse de sus compañeros quiso dejarles un último mensaje, reconstruido ayer en el recuerdo de los sobrevivientes:

                                                           Mártir montonero Salas sin bigote

"Compañeros, sé que nos sacan para matarnos.

Es mentira que es un traslado. Y si lo es, es un traslado a la muerte.

Pero quiero que sepan que moriré de pie, peleando como pueda, a los mordiscones si estoy atado. Todos los que hoy nos sacan de la cárcel, los que están aquí adentro y los que esperan afuera, son culpables ante la Historia, culpables de la miseria del pueblo y culpables de nuestras muertes.

Sólo quiero pedirles que cuenten de esta matanza a mis hijos, cuando ellos tengan edad de entender qué pasó en la Argentina de estos años, y a mi compañera cuando puedan verla.

También les digo, compañeros, que de nada vale este sacrificio nuestro si ustedes no siguen peleando por mantener viva la memoria popular; por eso, cuéntenle a nuestro pueblo por qué nos asesinan y por qué decidimos morir de pie.

Chau compañeros, cuídense… ¡Libres o muertos, jamás esclavos!"

Ayer, el Tribunal que juzgó a los acusados, dio a conocer finalmente su fallo.

Se hizo justicia.

El Tribunal condenó a prisión perpetua a los ocho ex militares que fueron juzgados por este crimen de lesa humanidad.

Los condenados fueron Gustavo Athos, Horacio Losito, Aldo Martínez Segón, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto Patetta.

Más allá del juicio de valor que a cada uno merecerá este fallo, aquel mandato de Néstor Salas, de mantener viva la memoria popular, de contar al pueblo porqué los mataron y porqué murieron, se ha cumplido en una buena parte.

Adentro y afuera de la sala judicial, la memoria se manifestó más viva que nunca.

Falta juzgar a los civiles que fueron partícipes de esa dictadura. Falta encontrar el destino de los cuerpos de muchos de los masacrados. Falta el reencuentro con los nietos que aun permanecen a oscuras de su propia identidad.

Pero hay una cosa segura: los días de justicia han llegado a la Argentina, para no retroceder nunca más.

Esa certeza es la que nos provoca esta dolorosa alegría.

                                                    Margarita Belen. Detalle del monumento

4 comentarios:

  1. Estuve en Margarita Belén en Semana Santa y tuve la oportunidad de ver el lugar con mis hijos es un lugar en el cual vemos que la lucha de nuestros hermanos no fue en vano , desde La Plata muchos compañeros seguimos su lucha . Señor Salinas conocí a tu hermano en el año 1987 en Villa Elisa ( La Plata ) y tengo un recuerdo de por vida de esa charla . TOMÁS GIGLI

    ResponderSuprimir
  2. Es increíble que uno se ponga feliz porque se hace justicia!!! Tendría que "SER ASÍ" sin discusión...
    Es que hace poco que lo estamos viviendo (todavía se elude en muchos casos)...
    Uno no hubiese soñado hace ocho años ver esto, por eso nos pone bien!!!! y no sólo estoy feliz sino que me siento orgullosa de esta etapa de mi país!!

    ResponderSuprimir
  3. Tomás e Hilda:

    Como bien decís vos, Hilda, no hay contradicción entre estar feliz y orgulloso/a. Quiero destacar acá el enorme mérito de Mirta Clara, viuda de Salas, que nunca, nunca (que los ´demás sepamos) aflojó un tranco de pollo. Yo, que creo que el ataque al cuartel de Formosa fue un grave error, me enorgullezco hasta ponerme rojo escarlata, bermellón, incandescente por la reacción de nuestro pueblo ante el terrorismo de Estado.

    ResponderSuprimir
  4. No fue una "masacre" de "luchadores populares" sino una "ejecución" de enemigos de guerra, soldados de un ejército irregular durante la guerra revolucionaria desatada por las izquierdas en abril de 1969. Eran terroristas montoneros, cuyo objetivo final si tomaban el poder era proclamar una República Argentina Socialista con dictadura de partido único, tal como en Cuba, ese paraíso de "proletarios libres y prósperos". Sobre todo, prósperos, gracias a la magnífica economía castrista, primera en el ranking continental como es bien sabido.
    En Argentina post-marzo 76 no hubo nada ni remotamente parecido a "terrorismo de Estado" sino justamente lo contrario: Contraterrorismo del Estado.

    ResponderSuprimir

Mantenga las formas y no sea anónimo a menos que sea estrictamente necesario.