Al igual que el periodista que habló por la Radio de las Madres, creía que Sarlo había sido de VC y no del PCR, y que Aníbal Fernádez estaba equivocado. Pero el equivocado era yo. El autor de esta nota, Sergio Ortiz, fue dirigente de VC. Y lo es de su continuador, el Partido de la Liberación. JS
El divorcio de los maoístas
Por Sergio Ortiz, secretario general del PL
Beatriz Sarlo criticó a 678 y al gobierno de Cristina Fernández, lo que movió a varias dignas respuestas. En una de éstas, en la Radio de las Madres, el martes 31 al mediodía, un periodista dijo que Sarlo había sido de Vanguardia Comunista (VC).
Quiero aclarar ese error y aportar unos datos y reflexiones.
Sarlo nunca perteneció a VC sino al PCR. La diferencia es importante, porque ambos partidos maoístas se divorciaron en 1974, luego que el último nombrado, dirigido por Otto Vargas, defendiera furiosamente a Isabel Perón y López Rega. VC en cambio, fue aliado de la JP, el Partido Auténtico y el peronismo revolucionario.
El divorcio de los maoístas se plasmó el 1 de mayo de 1974, cuando VC se retiró de Plaza de Mayo con los sectores combativos del peronismo, y el PCR se quedó con la burocracia sindical y la JPRA.
Fruto de esa separación fue el número 42 de la revista Los Libros, que mostró 678 este miércoles 1 de junio. Sarlo y Carlos Altamirano firmaban un editorial, de julio-agosto de 1975, defendiendo a Isabel y López Rega. A propósito, ese ministro fue derrotado por las movilizaciones obreras de junio, que los del PCR denostaron como “asonada golpista prosoviética”. ¡Las bases obreras que fueron a Plaza de Mayo eran prosoviéticas y golpistas! ¡Lorenzo Miguel y Casildo Herreras eran prosoviéticos! Un psiquiatra allá…
Estuvo bien el ministro Aníbal Fernández en ese programa de la Televisión Pública. Podría haber estado mejor si puntualizaba que “los chinos” y “maoístas” a los que se refería eran los del PCR y no de VC.
Se sabe que había y hay chinos populares y chinos de Taiwán.
Esa confusión se podría haber aclaradosi la cámara hubiera mostrado toda la página de Los Libros. Había dos editoriales. Uno estaba firmado por Altamirano y Sarlo. Otro, en el margen derecho, era de Ricardo Piglia, por entonces militante de VC, que explicaba por qué abandonaba esa revista, en crítica al gobierno ultrarreaccionario y a favor de la resistencia de los trabajadores. Quien lea uno de los libros de Piglia, “Respiración Artificial”, verá que lo dedica a “Elías y Rubén que me ayudaron a conocer la historia”. Elías es Semán y Rubén es Kristkausky, dirigentes de VC desaparecidos en “El Vesubio” en agosto de 1978.
La izquierda argentina tiene dos traiciones en su historia. Una es la desviación gorila, propia de Codovilla-Ghioldi en 1945; y otra la lopezrreguista del PCR, en 1974-1976. Sarlo fue patícipe de la desviación que adulaba al gobierno de la Triple A, que asesinó a 1.500 militantes populares. Hoy, como columnista de “La Nación”, es aliada de la Mesa de Enlace y feroz crítica del gobierno de Cristina Fernández pese a sus muchas cosas positivas. Así, Sarlo se vuelve a juntar con Otto Vargas en la causa sojera y ambos repiten la traición de los drigentes del PC en la Unión Democrática.
Ella tiene un récord difícil de igualar: con lo peor del peronismo en l siglo XX y con la puta oligarquía en el XXI. Nos ofende que alguien diga que alguna vez militó con nosotros.
SERGIO ORTIZ, secretario general del Partido de la Liberación (PL)
www.pl.org.ar
ortizserg@gmail.com
Recuerdo cuando estaba buscando, en Internet, a la parte de los equívocos por los cuales los propios gorilas mierdosos de la clase media sostienen muy sueltos de cuerpo que "los hijos de Bonafini están en España". Una Pelotudez mayúscula: si así fuera, la sección española en línea con "La Nación", ya hubiera escrachado a personas y lugares, a foto limpia. No hay nada: SEPRINismos lanzados, y en aquel momento, por Neustadt y quien se prestó a esas hijoputadas. Digo ésto porque, indagando aquéllo, observé al diálogo en clave de dos cumpas que quedaron allá y que intercambiaban fundamentación de fuentes de información citando a "los chinos". Así, fue Aníbal el peroncho quien nos retrotrajo a todas las posicones efímeras, y dirimidas en aquella época. Sarlo es impresentable: recuerden cómo se posicionó sobre la carta de Rodolfo Walsh a sus amigos (la muerte de su hija Vicky). O sobre la película magnífica de Favio (Gatica). Gelman fue el que la definió como "una pelotuda". Verla en pleno raje frente al maestro Viñas, fue todo un ensalmo para mi alma. Bye (olistone@gmail.com).
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