Un hombre le dice a su rabino:
- Rabi, creo que mi mujer me está envenenando con la comida. ¿Podría hablar con ella?
Al día siguiente, el rabino lo llama y le dice secamente:
-Estuve tres horas hablando con tu mujer y ¿quieres un consejo?: ¡Tomá el veneno!
Una anécdota de Churchill lleva el mismo mensaje.Dicen que tomando el té y a raíz de algunos comentarios de Churchill una señora le dijo:-Si yo fuera su esposa le pondría veneno en el té,a lo que Churchill contestó:-Y si yo fuera su esposo me lo tomaría.Saludos.
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