Estos reparos están tácita pero bien ilustrados en esta nota de J.P. Feinmann (que, sin embargo, roza el ridículo al citarse a si mismo en tercera persona). Hace unos años, cuando la expulsión de Alberto Fernández, sonó como jefe de gabinete Juan Manuel Abal Medina padre. Dio la casualidad de que tenía que entrevistarlo para un documental sobre la Triple A (que nunca se emitió) y salió el tema. Me dijo que no creía que lo nombraran porque había planteado claramente en una entrevista que le había dado a Pagina 12 que consideraba imprescindible renacionalizar YPF y devolver las riquezas del subsuelo a la propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación, tal como señalaba el artículo 40 de la Constitución de 1949, derogada (es un decir) por un simple bando militar.
Abal Medina padre es abogado y admirador de aquél texto constitucional, cuyo máximo redactor fue Arturo Sampay (quien, por cierto, poco después se vio obligado a marchar al exilio montevideano). Hasta el punto de postular que se convocara a una reforma constitucional y que en el mismo acto se declarara inválida a aquella derogación manu militari de modo de retrotraer la propiedad de las riquezas del subsuelo a la Nación. Y negociar la reforma desde ahí. Se me dirá que es esa es una medida revolucionaria... Entonces recordaré lo que decía el General: No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos.
Derecho de huelga
Por José Pablo Feinmann
En un pasaje de su discurso, la Presidenta se detiene y pregunta: "¿Es cierto que en la Constitución de Sampay no figura el derecho de huelga?". Se escucha la voz de alguien cercano: "Es cierto, no figura". "¿Por qué?" "Porque estaba Perón". La Presidenta vuelve al micrófono y –retomando su discurso– dice: "En la Argentina de hoy el derecho de huelga es prioridad esencial de los obreros".
La Constitución de 1949, fruto del talento constitucionalista de Arturo Sampay, no contemplaba el derecho de huelga. Perón (y en no menor medida Evita) creía que era tanto lo que habían entregado a los obreros (desde el Estado Benefactor que habían implantado) que una huelga contra ellos era una especie de herejía, una traición, una puñalada por la espalda.EVITA: Esta huelga, compañeros. Esta huelga que le están haciendo al Gobierno peronista es una huelga contra el movimiento obrero (...) ¿Se olvidaron ya de todo lo que les dio Perón? ¿Y a Perón le hacen una huelga? ¿Qué tendrían si en el '45 hubiera ganado la Unión Democrática? ¡Tendrían menos salarios y ninguna conquista social! Comerían mierda. Mierda de la oligarquía.
OBRERO: Eso es cierto, compañera. Pero en el '45 ganamos nosotros. ¡Más derecho a reclamar tenemos! De la oligarquía no esperamos nada. De Ud. y de Perón, todo.
EVITA: Enterate entonces: también Perón y yo esperamos cosas de los peronistas. Ante todo, que no nos hagan huelgas. ¡No queremos huelgas en la Argentina de Perón! ¿Está claro?
(Tomado del guión cinematográfico de la película Eva Perón, con Esther Goris, dirigida por Juan Carlos Desanzo y con guión original de José Pablo Feinmann.)
El hecho notable de Cristina Kirchner es que, por primera vez, critica una medida de Perón, y del primer peronismo. Nada de huelgas en la patria de los privilegiados, de los niños y de los obreros. Pero la Constitución de Arturo Sampay –que sirvió como modelo a la Constitución de la Unidad Popular de Salvador Allende– tenía otras medidas. El artículo 38 fijaba la función social de la propiedad privada. Decía: "La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común". El artículo 39 postulaba la "humanización del capital". Dice así: "El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principio el bienestar social (...) El capital ni quienes lo poseen pueden emplearlo en la explotación del hombre; y quien aplique su libertad individual a esos fines incurre en delito penado por la ley". Y, por fin, el excepcional artículo 40. El que consagra el intervencionismo de Estado. Empezaba así: "La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo (...) El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses nacional y dentro de los límites fijados por los derechos asegurados en esta Constitución".
Sí, Sampay no puso el derecho de huelga porque Perón y Evita lo consideraban un mal pago a lo que tanto habían entregado a los obreros. Pero todos aquellos que hoy hablan de "profundizar el modelo" harán bien en estudiar atentamente los artículos que hemos citado de la Constitución del '49. El artículo 40 es una obra maestra del constitucionalismo nacional y popular: "Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas y las fuentes naturales de energía (...) son propiedades imprescriptibles e inalienables de la Nación". Este artículo fue el primero que derogó la revolución del '55 cuando resolvió reformar la Constitución. Todos los partidos políticos estuvieron de acuerdo.
Creo entender lo que expresa la Constitución del '49 respecto del DD a huelga, aún cuando no consta...
ResponderSuprimirPero entiendo lo que dijo la Presidenta. Cabe cuestionarse cuándo se ejercita más ese derecho: ¿cuando éstos existen en letras de molde en la Mayor Ley de la República? O cuando en una Ley del mismo rango, quizás hasta más importante, y más progresista: la CN del '49... considera que una huelga contra el peronismo era una especie de herejía, una traición, una puñalada por la espalda?
despues de leer esto me pregunto , hacia donde vamos?
ResponderSuprimirSaber donde estuvimos puede ayudar a saber adonde vamos. Para eso recomiendo enfaticamente esta nota de La Ciencia Maldita. De ahi este pasaje:
ResponderSuprimir"...en los 30s y en los 90s. En los 30s eran los ingleses y la vacunocracia local; en los 90s, el sistema financiero internacional (con cabezas visibles en Wall Street y el Fondo Monetario) y los sectores privilegiados de los servicios favorecidos por regulaciones estatales, como los bancos y las privatizadas.
En ambos relatos, la liberación tiene un momento icónico, que curiosamente se consagra con un gesto de generosidad a esos mismos demonios: la compra de ferrocarriles en la época de Perón y en esta oportunidad “pagar la deuda con el FMI, de modo que ya nadie pudiera ser jefe de la economía argentina. El jefe de la economía argentina se sienta acá, y por decisión del pueblo“.
Rotas las cadenas de conexión con esas fuerzas neocoloniales puede desplegarse, en ambos peronismos, una economía local basada en el mercado interno y el empleo que favorece a empresarios y trabajadores. Es una armonía de clases con participación colegiada basada “en el trípode entre empresarios, trabajadores y Estado“, pero conducida desde arriba y con advertencias disciplinarias. Trabajadores: tenemos “el mejor salario mínimo, vital y móvil de toda la región“, pero hay “derecho a huelga: no de chantaje o de extorsión”. Empresarios, está bien que “se cansen de ganar dinero”, pero “no escupan al cielo”.
Las políticas concretas para ese modelo virtuoso basado en el mercado interno tienen un marco macroeconómico pero también un manejo micro. La anomalía histórica de un gobierno peronista con tipo de cambio devaluado ya acabó. La Presidenta ahora milita en las filas defensoras de la moneda nacional: “mejorar la competitividad no pasa por el club de los devaluadores” (club al que hasta hace poco pertenecía su presidenta del Banco Central, quien celebró recientemente la desvalorización de la moneda) y por lo tanto se requiere otro enfoque para fomentar la producción local. Las protecciones legendarias de la época peronista, con permisos previos para importar, créditos teledirigidos y aranceles muy desparejos resuenan en las palabras de la Presidenta: “No puede haber reglas generales para todas las empresas y todos los empresarios, vamos a ir empresa por empresa y actividad por actividad”.
Las resonancias peronistas de esta etapa del kirchnerismo también pueden hallarse en esbozos..."
Me parece que es muy dificil hacer un análisis sobre estos temas sin tener en cuenta los contextos históricos y políticos. En primer lugar habría que considerar que en el año 49 se trataba de "constituir" una nación nueva, a través de un estado que estaba basado en la idea de una "comunidad organizada". Nada más que estos conceptos llevarían un lustro de discusiones en la actualidad. En segundo lugar el derecho de huelga es una concesión de las democracias liberales y en nuestro caso figura en el texto consitucional como un maquillaje a la reforma de la revolución fusiladora, para quedar bien con sus aliados socialistas y comunistas, a la par que en los hechos proscribía a las mayorías populares, al movimiento obrero y desarticuluaba todo el andamiaje laboral y social del gobierno peronista. Es decir, no está en el texto consitucional vigente por obra del actual gobierno.
ResponderSuprimirA pesar de que apoyo la labor de estos gobiernos, no puedo dejar de advertir que la argentina de hoy está a años luz de ser la argentina del 45 al 55. No obstante no hay que perder de vista que son situaciones históricas y coyunturas muy diferentes y no es constructivo hacer comparaciones sin un profundo análisis. En ese sentido creo que las manifestaciones de la Sra.Presidente en su discurso de asunción aportan más a la confusión que al esclarecimiento público.
Se están discutiendo cosas que no son. Que la constitución del 49 no contemplara el derecho de huelga no significa que no hubiera derecho de huelga. Eso de que hacerle una huelga a Perón estaba mal es pura literatura: hubo una enorme cantidad de huelgas entre 1946 y 1955. Y sólo dos que molestaron al gobierno: la de los gráficos y la de los ferroviarios.
ResponderSuprimirLa constitución del 53 tampoco contemnplaba el derecho de huelga, tampoco la reforma de 1860 ni la reforma de 1957, de manera que hacer hincapié en que la del 49 no la contemplaba es, para no adjetivar mucho, una falacia.
Y muy peligrosa. Cebe conjeturar que la única fuerza social organizada con que cuenta el movimiento nacional es el movimiento obrero. Todo lo demás, es alquilado.
Teodoro Boot
(No mandar "anónimos" en este blog es un alarde de sabiduría cibernética)
soy yoyo, que no se como hacerlo de otra forma,boot las huelga de graficos y ferroviarios fueron politica y no por reividicaciones laborales ,ya ambos gremios estaban manejados pos socialista y comunistas, que veian al peronimo como una mezcla de populismo nazi, en cuanto a lo que dijo la presi creo que fue en respuesta a la caamaño que levanta las banderas del peronismo y casualmente ella es una de las que se opone a la ley de tierras. en cuanto al querido enfrentamiento por los diarios harto conocidos , entrre cgt. y gobierno me parece que hay que sacarle un poco de bola a esa rosca, y creo que hay algunos ingenuos que todavia piensan ya en que se esta gestando el 3 movimiento, y para que eso exista se tiene que agotar el peonismo . cosa que esta bastante lejos de suceder..
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