16:25 › PERIODISTA Y ESCRITOR
Murió Néstor "Tato" Contissa
"Peronista integral, como el arroz", como se definía, Contissa se licenció en Periodismo en 1984, trabajó en radio y distintos medios gráficos y fue subdirector de Radio nacional durante la gestión de Mona Moncalvillo. En la actualidad conducía el programa "Días como flechas" en la AM750, junto con Pancho Muñoz y Martín Granovsky.
Entrañable ser. Compartimos alguna vez la misma radio, la misma Facultad, y muchas risas. Hoy, una tristeza de aquellas.
ResponderSuprimirTato Contissa: o de la dignidad sin medias vueltas
ResponderSuprimirPor Mario Casalla*
Escribo estas líneas sabiendo que ya no podré cumplir con el recordatorio de mi agenda del lunes (“Hablar a Tato”) para coordinar esa visita a Pilar, donde descansaba en casa de su hermano. Lo habíamos convenido la semana anterior, en una de las frecuentes y largas conversaciones telefónicas de los últimos meses. Período éste donde nuestra amistad profesional y política de estos últimos años, se había hecho mucho más intensa, íntima y personal: es decir mucho más descarnadamente humana. Y fue entonces que pude apreciar en plenitud, una arista de la personalidad de Tato que yo ya sospechaba pero que –en la urgencia de los programas de radio, o de las reuniones y actos políticos que compartimos- quedaba siem-pre como en un segundo plano: me refiero a su enorme sentido de la dignidad y a su inclaudicable com-promiso con la solidaridad y la justicia. Por cierto que ambas cosas estaban también en el ejercicio profe-sional y en la militancia política; pero claro en este tramo final –en la intimidad, en el cara a cara, en la patencia de la muerte a plazo fijo que nunca se ocultó- ambas brillaron mucho más. ¡Y qué dignidad seño-res para enfrentar a la Vieja Señora; que enorme capacidad para mirarla a la cara y decirle No; para avi-sarle que le iba a pelear hasta el final, que le iba a dar el Buen Combate!. ¡Y vaya si se lo dio! Es que Tato allí más que nunca apostó a la Vida, pero no como aquellos imbéciles que creen que esa batalla se puede ganar para siempre, sino como aquellos hombres lúcidos que saben que morir dignamente es la corona-ción máxima a que puede aspirar una Vida Buena (la cual –como también se sabe- no es lo mismo que una “buena vida”). Por eso Tato, al final se fue con la “corona” puesta. Ganó él, por puntos…como siem-pre me decía que se podía ganar. En cada visita y charla que tuvimos en estos últimos meses, terminaba él dándome una lección de optimismo a mí! A punto tal que cada vez que regresaba a mi vida, sentía que Tato me la había mejorado un poco.
Después está esa otra lección de solidaridad y valentía que me dio en ese final. Estaba yo cerrando un año 2011 muy golpeado y en medio de un linchamiento mediático tan injusto como incomprensible (por pro-venir de un sector de nuestro propio espacio). Por supuesto traté de participarle lo menos posible, de que no se haga malasangre, pero claro el tipo era periodista y estaba informado como el que más. Y allí no más escribió lo que creo fue su último texto público (diciembre 2011). Envió una “Carta abierta al Secre-tario de DDHH de la Nación”, a un blog que otro grupo de compañeros y colegas sostienen testimonial-mente. Allí está y Tato a su manera la subtituló, “Ni pejertillos ni inquisidores”. En ella –dándole al Se-cretario el trato respetuoso y cariñoso de Estimado Profesor- no sólo no oculta su enfermedad, sino que extrae de ella esa relación especial con la Verdad, que sólo la muerte presentida deposita en el hombre que tenga las agallas de enfrentarla. Así, antes de argumentar en mi favor le dice: “Una aclaración que quiero que usted evalúe en mi argumentación: Soy un paciente de cáncer con buena perspectiva. Se lo menciono para que usted entienda que no me moviliza ninguna intencionalidad mediata.” (http://mariocasalla.com.ar). Ante tanta dignidad y valentía, les juro que a solas derramé mi primera lá-grima. Otra lección de Vida!
Bueno termino confesando algo. En nuestra última charla me dijo –de sopetón- que él era creyente y me preguntó si yo también. Nunca habíamos hablado de eso pero, medio confuso, le dije que sí y la cosa quedó para el encuentro siguiente. Mañana iré junto a sus compañeros y familiares a la misa que se cele-brará en la capilla del cementerio de la Chacarita, antes de su cremación. Acaso entonces Tato me haga un guiño o me diga de qué se trata. Lo escucharé con toda atención, claro.
* Filósofo, docente universitario. Presidente de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales.